COMERCIO CON LA RELIGIÓN
Hace meses visité la catedral de Burgos, tras pagar siete euros recibí un audio guía que rechacé a pesar de la insistencia con que me dijeron que estaba incluida en el precio.
En el interior, los visitantes escuchaban atentos las explicaciones mientras caminaban lentamente. Faltaban máquinas de refrescos, café y perritos calientes. Obviamente la visita acababa en una tienda.
En la Catedral de Bilbao, el precio es más asequible; cinco euros, también con audio guía y sirviendo la misma entrada para visitar la iglesia de San Antón. También hay tienda en el pórtico de la entrada, igual que en la Basílica de Begoña.
Siempre defiendo a la iglesia, sobre todo porque los tres comedores sociales de Bilbao son atendidos por religiosos, pero esto clama al cielo. ¿Se acordarán los religiosos que han fijado estos precios de que Jesucristo expulsó a los mercaderes del templo de Jerusalén?
Viendo la media de edad de los parroquianos, es evidente que el culto religioso en los templos católicos desaparecerá en una o dos generaciones a lo mucho y la inacción de la iglesia es total. Quizás esto es una estrategia para el futuro uso comercial de los templos.





